
miércoles, 9 de mayo de 2012
Villefranche-sur-Mer, la otra joya de la abuela
Villefranque-sur-Mer es una tranquila ciudad balnearia que también es visitada por los cruceros turísticos durante la temporada estival. Si ustedes tuvieron su martes en Niza, tengan su miércoles en Villefranche; si llegaron a Mónaco en un crucero, si tienen barco amigo o yacht amarrado en Cap Ferrat, no dejen de darse una vuelta por la bahía de Villefranque-sur-Mer, porque tiene una sabrosa historia que se las voy a resumir en pocas líneas. Desde hace miles de años que este lugar ha sido testigo del turismo marítimo de griegos y romanos, turismo que no siempre llegaba en son de paz y cada vez que la bahía era atacada, sus habitantes huían a refugiarse a los montes donde terminaron fundando un pueblo más seguro al que llamaron Montolivo. Fue Carlos de Anjou, conde de Provenza, quien en el año 1295 se dio cuenta de que este emplazamiento, en ese momento casi despoblado, tenía un gran valor estratétigo, por lo tanto, le otorgó al lugar franquicias contributivas, lo decretó "puerto libre", de ahí su nombre: Villa Franca. Entonces, los que habían huido despavoridos, regresaron. Hoy los villefranchois suman casi 7000. En el año 1388 Villafranche pasó a manos del ducado de Saboya y el duque ordenó mejorar el puerto, lo que le sirvió para tener buenos ingresos de divisas. La bahía ya amurallada y fortificada, pudo resistir en 1543 los embates de Barbarroja y otros piratas turcos. Villefranche-sur-Mer, después de múltiples ocupaciones francesas, por fin fue anexada a Francia en 1860.
Como albergue, recomiendo el "Welcome Hotel", porque es un lugar que siempre está de buen humor. Es fama que por Villefranche-sur-Mer, además de haber soportado como huésped a la Sexta Flota de la Marina de Guerra norteamericana que desembarcó en 1945, también ha tenido personalidades ilustres como Katherine Mansfield, escritora célebre y mujer trasgresora; Aldous Huxley o la inteligencia puesta al servicio del pensamiento y la literatura; y Jean Cocteau, poeta y humorista, es decir, un artista que cuanto escribiera, dibujara o pintara, pasaba derecho a la inmortalidad. Dicho sea de paso, el mismísimo Cocteau decoró con su arte la Chapelle Saint-Pierre de Villefranche en 1957; desde entonces, San Pedro está de los más agradecido. Jean Cocteau, que también sabía vivir como Dios manda, cada vez que llegaba a Villefranche-sur-Mer se hospedaba en el "Welcome Hotel" porque decía que un albergue con ese nombre jamás podía fallar. Les paso la data del hotel: 3 quai Amiral Courbet (bord de mer)06230 Villefranche sur mer resa@welcomehotel.com +33 (0) 4 93 762 762 +33 (0) 4 93 762 766 Â côté del "Welcome" se puede ver la Chapelle Saint-Pierre.

Para comer frutos de mar y tomar buenos vinos provenzales (Côte-de-Provence) podemos pasar por "La Mère Germaine", restaurant fundado en 1938; su cliente más célebre, quién otro sino el autor de "La voz humana" y decorador de capillas. Al 6230 del Boulevard marítimo. (Quai Coubert 06230) Tel.:+33 (0)4 93 017 139

Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario